RSS

domingo, 16 de enero de 2011

Dentro del bosque


Príncipe de los Mirlos

He visto una charca
dentro del bosque 

con olor a incienso
y juncos de cobre.
He visto mil ranas
con trajes de pana
y sapos cantando
por arte de magia.

Entre ramas y hojarasca,
en un cómodo agujero,
mil púas sueñan serenas,
sueños de otoño e invierno.

Ya bailan las cañas de este roble anciano,
ya bailan sus hojas la danza de antaño.
De liquen su traje, su capa de escarcha,
sombrero y tirantes: ¡canta, mirlo, canta!

La luna se esconde, en la voz de Alejandra Moglia


Antonio García Teijeiro

Se esconde la luna
detrás de las casas.
¡Qué casas tan grises!
¡Qué luna tan blanca!

No hay luz en la calle
ni viento
en la plaza.
La luna se esconde.
La brisa se apaga.
Y sueñan las nubes
con risas de plata.
El cielo está serio.
La luna no canta.
La lluvia pregunta.
Las aves se callan.
Ya nadie sonríe.
La luna se alarga.
¡Qué muros tan tristes!
¡Qué viejos fantasmas!
Se esconde la luna
detrás de las casas.

sábado, 15 de enero de 2011

La luna se esconde, en la voz de Asunción Carracedo


Antonio García Teijeiro


Se esconde la luna
detrás de las casas.
¡Qué casas tan grises!
¡Qué luna tan blanca!

No hay luz en la calle
ni viento
en la plaza.
La luna se esconde.
La brisa se apaga.
Y sueñan las nubes
con risas de plata.
El cielo está serio.
La luna no canta.
La lluvia pregunta.
Las aves se callan.
Ya nadie sonríe.
La luna se alarga.
¡Qué muros tan tristes!
¡Qué viejos fantasmas!
Se esconde la luna
detrás de las casas.


C) Antonio García Teijeiro
Voz: Asunción Carracedo Gómez
Enya. Shepperd Moons
Imagen inicio: Bett Ilustraciones
Fotografías: Asunción Carracedo
MMXI


viernes, 14 de enero de 2011

Calendario


Aurelio González Ovies

Había una semana
que no tenía días,
pues todas las horas
le salían vacías.
Y un mes sin semanas
y un año sin meses,
total ¿para qué?,
¿para lo de siempre?
¿Para ser un número,
para ser un viernes,
para ser de noche,
o no estar alegre?
No sé, yo lo entiendo
¿y tú qué prefieres,
ser un siglo inútil
o un bello repente?
¿Merece la pena
o no la merece?
Piénsalo y me dices
lo que te parece.


La luna se esconde


Antonio García Teijeiro

Se esconde la luna
detrás de las casas.
¡Qué casas tan grises!
¡Qué luna tan blanca!

No hay luz en la calle
ni viento
en la plaza.
La luna se esconde.
La brisa se apaga.
Y sueñan las nubes
con risas de plata.
El cielo está serio.
La luna no canta.
La lluvia pregunta.
Las aves se callan.
Ya nadie sonríe.
La luna se alarga.
¡Qué muros tan tristes!
¡Qué viejos fantasmas!
Se esconde la luna
detrás de las casas.



Entretelas


Príncipe de los Mirlos

Con agujas y un dedal
cose, cose Inés-Araña,
calcetines y un blusón
y unos guantes de montaña.

-¡Buenos día, tejedora!
¡Qué fresca está la mañana!
¿Cuánto valen?- preguntó
otra entrometida araña.

-Te regalo cada cosa,
¿te parece que son caras?

-Me pareces confundida.
Todo esto sí me extraña.
¿Cómo es que tengas tiempo
a coser esta maraña?
¿Dónde está? Que yo la vea.
¡Muéstrame tu telaraña!

-Amiga, con tanta labor
el tiempo pasa que espanta.
Te regalo mi trabajo
¿y por eso me regañas?
Uno nace como nace,
yo lo hice entre unas lanas.
Mi madre cosía prendas
para las larvas descalzas.
Soy feliz vistiendo orugas,
cosiendo sábanas blancas.
¿Por qué voy a entretenerme
como tú que a todos dañas?

Y feliz Inés-Araña
se quedó más grande que ancha.
Repasa, tricota y canta
y limpia mantiene su alma.


martes, 11 de enero de 2011

Cabalo branco


Antonio García Teijeiro


Cuns saltos moi elegantes
un cabalo branco branco
galopa polos teus ollos
mentres te atopas chorando.

E nas bágoas que verques
un cabalo branco branco
vai convertendo en escuma
cada un dos teus recantos.

E galopa que galopa
mollado o cabalo branco
desde os teus ollos marróns
ó meu rostro vai chegando.

No teu corazón de nena
que trae o cabalo branco
deixo caer dous biquiños
para apagar tanto pranto.

Co seu galope lixeiro
un cabalo branco branco
deixoute cabo de min
e esvaeceu galopando.

lunes, 10 de enero de 2011

La nube más libre




María Rosa Serdio

A María Elena Walsh, poeta

Yo no sé dónde se compran
los billetes de viajar muy lento
pero sé que, ahora mismo,
en lugar secreto de mi habitación,
sobrevuelan, extensas, ligeras,
las tantas tardes que pasé soñando,
al venir de la escuela,
jugando y cantando a todo pulmón.

Soñaba el regreso para escuchar
Su voz de membrillo y jacarandá,
Sus ocurrencias locas
que me hicieron volar por la orilla
del para mí, entonces, tan lejano mar.
Fueron tantas tardes
tan de risa y gozo que
aún ahora,
mayor como soy,
si palpo el bolsillo derecho,
guardo aún un trozo de chocolate,
en el de mi baby de cuadritos
y una lágrima verdadera
cae ahora sobre mi teclado
triste del día de hoy.

De verdad, Mª Elena,
¡Una no se va así
Sin haber acabado
juntas la merienda!


domingo, 9 de enero de 2011

El sapito




Príncipe de los Mirlos

Un sapito mañanero,
con sombrero y anteojos,
canta alegre y lisonjero
a la orilla de un arroyo.

Lo vigila muy de cerca
un airado zapatero,
que no tarda el cascarrabias
en lanzarle un improperio.

-Óigame, Señor Sapito,
¿por qué ocupa usted mi entorno?
No hay más charcas en el mundo,
ni regueros ni más sotos?

-Perdone si le molesto-
respondió el sapo en buen tono -
pero nadie me había dicho
que era suyo este trono.

-Soy el rey de los zapatos,
el mayor de este contorno.
¿Qué me das si te permito
quedarte siempre en mi arroyo?

No poseo más que el cielo,
la lluvia fresca y el viento,
¿qué le podría dar yo a usted
si de todo esto es el dueño?

Y le dijo el zapatero
con un tono muy distinto:
-sigue cantando muy cerca,
alegrándome, sapito,
que nunca una voz como ésta
había escuchado mi oído.

Ha amanecido entre juncos,
la mañana ya clarea,
el zapatero despierta
y el sapito canturrea.


La vida


Aurelio González Ovies

La vida es tan fácil
como una suma,
multiplícala tú,
que sólo hay una.
El mundo es, a veces,
algo tacaño;
réstale tú todo
lo que te haga daño.
La vida prefiere
que no dividas
aquello que sientas
de lo que digas.

sábado, 8 de enero de 2011

Piratas




Príncipe de los Mirlos

Cuentan que un mirlo atrevido
surcó los confines del bosque,
llegó a un mar extraño y prohibido
de tesoros y galeones.

Entonó orgulloso su canto
y esparció mejunje de plata
y encantó con danzas y bailes
a necios de un barco pirata.

Se colgó en un mástil de fresno,
extendió sus velas de organza
y pintó de azules el barco
y de añiles tanta distancia.

Cambió el rumbo al infinito
por la ruta hacia su casa,
a su bosque y a su charca,
a su luna entera y blanca.

Y a la gente de aquel barco,
los piratas con casaca,
los pintó con acuarelas
del color verde de su alma.

Y a aquel barco tenebroso,
con su calavera negra,
le colgó cientos de orugas
y ramas de madreselvas,
para que su olor llenara
cada tronco, cada senda.

Ya está el mirlo en su ventana,
y ya entona sus poemas,
y con ilusión contempla
de aquel bosque su grandeza.

viernes, 7 de enero de 2011

Coplilla


Aurelio González Ovies



Enterré a mi periquito

debajo de un limonero

y ahora nacen los limones

con lunares azul cielo.

El jilguero y la calandria



María Alicia Esain


Les quiero contar la historia
de un jilguerito cantor
que tocaba la guitarra
y era muy buen payador.
Él estaba enamorado
de una calandria mimosa
que cantaba dulcemente
en la rama de una rosa.
Juntos volaban ligero,
juntos juntaban bichitos
y alegraban con sus trinos
a papas y rabanitos.
Un día los asustó
un gatazo grande y fiero
que dando fuertes maullidos
los miraba desde el suelo.
Del miedo se le cayó
al jilguero la guitarra
justo cuando iban a actuar
porque esa noche había farra.
Cuando la pobre calandria
pensó: "¡El gato me agarra! "
llegó un perro vigilante
que al gato sacó corriendo
sin perder un solo instante.
Le devolvió el instrumento
al pajarito cantor
y a la bonita calandria
la adornó con una flor.
Volando muy apurados
para la fiesta se fueron
y allá cantaron tan bien
que todos los aplaudieron.


jueves, 6 de enero de 2011

Amoriquitos


Aurelio González Ovies

-Periquita, quita el pico,
estás todo el día picando.
-Periquito, es que te quiero,
por eso te pico tanto.
Paquita la periquita
picotea el pico a Paco,
y a Paco lo pone loco
Paquita picoteando.
Pero el amor tiene pico,
el amor es como un pájaro.
Le gusta volar, ser libre
y enferma si lo enjaulamos.

Canción del lápiz pequeño



Príncipe de los Mirlos
Un lápiz pequeño
no es un lápiz viejo.
no lo tires nunca,
es un libro abierto.

Con él has escrito
montones de cuentos,
sílabas y tildes,
estrofas y versos.

Cientos de postales,
tus primeros verbos,
y negros tachones
que guardas muy dentro.

Un lápiz pequeño
sin rayas ni estrellas,
sin goma ni adornos
y hasta sin banderas
debes colocarlo
en su propio reino
y hacerle un gran trono
dentro del colegio.



Noche de Reyes


Aurelio González Ovies


Ojalá los Reyes te hayan traído
todos los ingredientes para el cariño,
y que en las tardes largas de los domingos
amases ilusiones a tus amigos.
Ojalá hayan dejado risa y semillas
y nazcan carcajadas de margaritas.
Ojalá los camellos, tira que tira,
hayan llenado el aire de fantasía
y a partir de mañana, día tras día,
en el frío del mundo no haya rendijas.

martes, 4 de enero de 2011

La alondra se esconde



Antonio García Teijeiro

La alondra se esconde
del árbol aquel,
un árbol dorado
con hojas de miel.

¿Y por qué se esconde
del árbol aquel,
si ofrece al que pasa
sus hojas de miel?

Porque no se cree,
mi niña Isabel,
que un árbol dé hojas
tan bellas, de miel.

La alondra sostiene,
mi niña Isabel,
que el árbol la engaña
y que es de papel.

La alondra se aleja
del árbol aquel
y quiere que el viento
la lleve con él.


(C) Antonio García Teijeiro
Versos con alas
Voz. María García Esperón
Música: Yanni
MMXI

Canción de cuna, de Carlos Ordenes Pincheira




Duérmete, mi niño,
sueña con el mar,
caballos de espuma
van a galopar…

La luna en el agua
se puso a danzar,
un duende de plata
se pone a cantar.

Va silbando el viento
en dulce volar,
y una madre linda
te vendrá a besar…

Duérmete, precioso,
al compás del mar,
mañana en la arena
vamos a jugar…

La noche serena
ya quiere nadar,
y si no te duermes
se pondrá a llorar.

Para que la luna
se pueda alegrar,
duerma mi tesoro
y ponte a soñar…

© Carlos Ordenes Pincheira

Del libro del autor: Piedrecitas de colores

lunes, 3 de enero de 2011

El palomo y la paloma



Príncipe de los Mirlos

Hay escarcha entre las ramas
cuando llega enero el frío
y el palomo y la paloma
juntos contemplan su nido.

Son recuerdos de otro tiempo
de primaveras con alas,
de amores hechos polluelos,
de ramas entrelazadas.

De veranos a la fresca,
de mañanas ocupadas
de arrullos, vuelos y danzas,
de una vida enamorada.

Y ha llegado el frío enero,
las ramas llenas de escarcha.
La paloma acurrucada
mientras el palomo canta.

domingo, 2 de enero de 2011

Con la abuela Carolina


Príncipe de los Mirlos

En las tardes de diciembre
junto al fuego, en la cocina,
todos juntos se entretienen
con la abuela Carolina.
Ella amasa mil recetas
de dulce aroma a rosquillas
que su abuela le enseñó
cuando sólo era una niña.
Mientras tanto cuenta historias,
toda ella llena de harina,
de tristes guerras, amargas,
que ella, con penas, olvida.
Y de un salto la rodeo
y ella ríe y se arrodilla
y con luz en su mirada
me da un beso en la mejilla.
Pasa rápido el invierno,
diciembre viaja deprisa,
mi abuela llena las tardes
con su olor a manzanilla.