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miércoles, 31 de agosto de 2011

Un jilguero


Maribel Aguilar


Un jilguero
de música
de colores.

De colores
de música
un jilguero.

Un jilguero
de colores
de música.

De música
un jilguero
de colores.

De colores
un jilguero
de música.

De música de colores,
un jilguero.


Noviembre 2006



martes, 23 de agosto de 2011

Cuando algo empieza-Termina algo


María García Esperón
Cuando algo empieza
llueven estrellas
el sol calienta
un poco más.

Y los olores
nos llegan nuevos
como acabados
de despertar.

Somos los mismos
¡y tan distintos!
nos emociona
hasta caminar.

Cuando algo empieza
pules las horas
la luna envuelves
con celofán.

Y en la ventana
de tu mañana
un sueño asoma
tras el cristal.

Todo es tan nuevo
y tan brillante
que no quisieras
verlo acabar.

Cuando algo empieza
no te detengas:
abre las alas
echa a volar.



Enrique Pérez Díaz
Termina algo
y pareciera
que todo el mundo
se va a acabar.

Pasan las horas,
extrañas tanto,
aquello que antes
lograste amar.

Eres el mismo,
bailan tus sueños,
no te resignas
al despertar...

Respiras humo,
quizás ausencia,
sonríes triste
a tu despertar...

En sueño queda
lo que fue aurora,
en esperanza,
confín, jamás...

Y en la ventana
de tu mañana,
vas los recuerdos
a dibujar...

Ahí sigue el mundo,
tú tan ajeno,
ahí va la vida,
cual si fuera igual...


lunes, 22 de agosto de 2011

Negro, blanco y pinto



Aurelio González Ovies


Tres gatitos que tengo
¡dan unos brincos!
Tienen el pelo suave
como el cariño.
Pero se erizan todos
con cualquier ruido,
con los trenes de hormigas
y con avión-mosquito.
Pero si está su mami,
que se llama Carola,
entonces son felices,
jugando con su cola.
Los tres son muy pequeños
y muy distintos:
uno negro, otro blanco
y el otro pinto.


jueves, 18 de agosto de 2011

El Príncipe Hielo

El Príncipe Hielo nació con un suspiro desde el norte helado y bello de los cuentos y fue escuchado por Enrique Pérez Díaz en la isla de Cuba, que supo darle el más feliz de los finales felices. Esta es su historia, de nieve a viento, de sol a mar... (MGE)


Enrique Pérez Díaz y María García Esperón

I

Hace muchos años,
en un viejo reino
vivía muy contento
el Príncipe Hielo.

Vivía en su palacio
de almenas de escarcha
de lagos de nieve
de puentes de plata.

Todas las mañanas
-te pongo un ejemplo-
bebía limonada
sabor a lucero.

Todas las mañanas
tenía un compromiso
salía muy temprano
a correr con el río.

Lo seguían sus perros
el blanco y el negro
y su favorito,
de color del viento

Todas las mañanas
-para ser sinceros-
suspiraba hondo
el Príncipe Hielo.

Suspiraba hondo
no sabía por qué
si era de tristeza
o era sin querer.

Hasta que una tarde
supo la razón:
se había enamorado
de un rayo de sol.
(María García Esperón)

II

El sol es travieso,
el sol viene y va
y el Príncipe hielo
desesperaba ya…

¿Por qué partes siempre?
¿Adónde te irás,
sol que me alumbras
y ya luego no estás…?

Pero esquivo y lejano,
en su largo viajar,
el sol que se iba y
el príncipe a soñar…

El río cantaba
su mejor canción,
el cielo pintaba
de oro el color…

Y el príncipe triste
en su suspirar,
imaginando su rayo
de tierno brillar…

Un día a sus perros
les dio por cantar
la historia de su amo,
su largo aguardar…

Entonces el viento,
con infinita bondad,
vino hasta el palacio
del eterno helar…

Almenas de escarcha,
y lagos de nieve,
los puentes de plata,
se hicieron un mar…

Y a bordo de un junco,
el príncipe ahí va,
adonde su sol marche,
siempre allí, le verás…

Un perro cual nieve,
cual noche otro es,
y el perro del viento
que no se deja ver…

Allá en lontananza,
una nave de amor,
desafiando el tiempo,
eterna va, en pos del sol…

(Enrique Pérez Díaz)




(C) Enrique Pérez Díaz
(C) María García Esperón
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
MMXI

Qué sol el de mi solar


Níger Madrigal


Qué sol el de mi solar
que sólo suele soñar.
Soñará con luna nueva
y luciérnagas de selva.
Soñará con hipocampos
y pájaros de luz marina.
Qué sol el de mi solar
qué solo suele soñar.

Kua'ba k'in pat kotot
noj najá chu chen.
Unajlen ch'ok uji
dok aj kukay tanitée.
U najlen u yinke ja'
dok mutjó tä yätz'já.
Kua'ba k'in pat kotot
u jumtuma noj naja u chen.


(C) Níger Madrigal
Grafiantes, poemas de Níger Madrigal y grabados de niños tabasqueños.
Traducción al yokot'an por Auldárico Hernández Gerónimo

jueves, 11 de agosto de 2011

La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna






La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna, es un audiolibro con poemas para niños del autor cubano Jorge Luis Peña Reyes recitados por Asunción Carracedo (España) y María García Esperón (México) desde dos orillas, a través de un solo mar y bajo la misma luna.

La Luna de Dos Maneras


1.- Cuando la tierra era chica y Reconciliación



2.- Regalos y Los intrusos




3.- Guerra y Convenio




4.- El centinela 




5.- Indiferencia y El plan




6.- El encuentro y Paz



7.- Por eso




La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna, es un producto cultural sin fines comerciales y el objetivo es que ya sea en el aula o en la casa, los niños y maestros interesados puedan grabar su propio disco descargando los 10 archivos de audio y el cuadernillo adjunto con los textos.
Para descargar el cuadernillo es necesario darse de alta en Scribd. Para descargar los audios, dar clik en "share" y de ahí a "link mp3". O solicitar los materiales por correo electrónico a mgarciaesperon@gmail.com.





viernes, 5 de agosto de 2011

El hada que espera



María García Esperón

El hada que espera
en la noche amarga
borda con el hilo
de la luz del alba.

Con cardos y espinas
de la realidad
teje una bufanda
de felicidad. 

En la noche negra
el hada que espera
enciende las letras
del nombre que anhela.




sábado, 30 de julio de 2011

LA LUNA DE DOS MANERAS



LA LUNA DE DOS MANERAS
Mientras espero la luna
abuelo siempre me cuenta:
La luna de dos maneras
Cuando la tierra  era chica
y la luna  era doncella
la segunda se cansaba
de acompañar las estrellas;
siempre tan fría, tan sola,
siempre alejada y ajena
de todo cuanto ocurría
acá lejos, en la tierra.
Cada una por su rumbo
giraba como las ruedas,
perdidas en el espacio
sin saludarse  siquiera.
Reconciliación
En una noche de eclipse
con la galaxia de fiesta
después de  pocas palabras


se escucharon confidencias
-Perdón,
-No importa,
-Te quiero
y se abrazaron serenas
como si allá en el principio 
el  mismo  abuelo  meciera
en un enorme sillón 
a estas dos  niñas traviesas. 
Al final, dijeron  ambas:
somos un dúo de reinas:
hagamos trato las dos
e intercambiemos riquezas...
Regalos
Y quedaron amistadas
prima luna y prima tierra:
La tierra  entonces lució
una larga primavera
colmada de luz, de velos,
de pájaros y de perlas. 
La luna  quiso llevarse
un ramo de flores nuevas
y a  cambio de  su relumbre
Tierra brindó una   parcela
con las flores que su prima
insistente le pidiera.
 Los intrusos
Lo que nadie imaginó
— para colmo de sorpresa —
fue que al fondo de la loma
dos ratones existieran
durmiendo plácidamente
en su cálida caverna.
Despertaron en el cosmos
y al salir de su trinchera
¡qué raro estaba el paisaje!,
repleto  de luces sueltas
que escapadas como peces
cruzaban   la mar  inmensa.
Dos ratones en lo alto
jugaban a ser planetas.
Dos ratones en la luna
(¿en la luna de Valencia?)
 Guerra
A la hora del almuerzo
y  ya con hambre de fieras
salieron de  recorrido,
y no encontraron ni piedras.
Coincidieron  en comerse
las pocas  flores  violetas
que lucían en el techo
de su cálida vivienda. 
Cuando todo  lo comieron 
les supo amarga la arena
y empezaron los mordiscos
los insultos  y  la guerra.
Y las hambres continuaron,
y añoraban las despensas... 
Convenio
Luego de mucho pensar
entregáronse  a la siembra,
(se hicieron vegetarianos)
y plantaron flores frescas
con las escasas semillas
que tenían de reservas.
Quedó la luna partida
en dos porciones  gemelas
y en cada mitad de luna
una patria, una bandera,
dos farolillos dispersos,
cuatro angustiadas orejas.
El centinela
Acá en la tierra vivía
un gato que era poeta
y encima de los tejados 
soñaba  con las estrellas:
esos buenos  pececillos 
de  parpadeantes aletas.
Pero la luna, ¡la luna
era su pasión primera!
Tan intrigado quedaba
al ver su cara incompleta
que  mil preguntas tenía
sin una sola respuesta.
¿Por qué vuelve tan delgada?
¿Por qué no está como era,
si en las noches  parecía
una encendida moneda?
Indiferencia
Mas a los gatos  vecinos
les dio lo mismo que fuera
una uña en el espacio,
o una blanca  panetela...
¿Para qué sirve la luna
si la noche siempre llega?
— le decían—  y el minino
se  moría de tristeza.
El plan
Mas el gato era romántico
y se buscó una escalera,
una novia, un telescopio
y se plantó en la azotea
del edificio más alto
del que  noticias tuviera.
Allí  armó su observatorio,
allí besó  a su princesa...
Y nacieron  luces, puentes
del beso  hasta las estrellas. 
En  la silla  de la noche
se sentó  la luna quieta,
con sus atuendos de  oro
y la  mirada de seda
El encuentro
Cuando llegaron, por poco  
surge la segunda guerra;
entre los gatos románticos
y los ratones que eran
los primeros pobladores 
de aquella lámpara inmensa.
Los gatos se pertrecharon
de mil o dos mil poemas,
mas  los ratones huidizos
no presentaron defensa;
con sus patas excavaron
millón y medio  de cuevas.
Levantaron tanto polvo
en su  incansable carrera
que nadie más vio la luna
por una semana entera.
De los  cielos se colgaba 
una gran pelota hueca,
una pálida burbuja,
una fruta macilenta.
La gente temía mucho
a causa  de las mareas
y en el mundo las noticias
eran lamentos y penas.
Paz
Pero un  día los rivales
resolvieron  una tregua:
Moribundos  y transidos 
se sentaron a la mesa.
Nada ofrecieron  los gatos
más que un plato de poemas
y los ratones, semillas
tallos y  lechugas frescas.
Hubo diálogo de paz:
Canto, risa, brindis, fiesta.
Desde  entonces viven juntos.
(de vez en cuando pelean,
pero  todo se termina
alrededor de la cena)
Por eso
Lejos parece la luna
un queso lleno de huellas
y a causa  de los ratones
los mininos se  desvelan.
De madrugada  los perros 
aúllan, pues les molesta
que los gatos de la luna
canten aún sus poemas.  
Puedes llegar a la luna
al menos, de dos  maneras:
Con un telescopio enorme
de los  que usa la ciencia
y con un beso de amor
bajo la noche más negra.
Esto me cuenta el abuelo
mientras la luna no llega.

texto: Jorge Luis Peña Reyes (Cuba)
voz: Asuncion Carracedo Gómez (España)
música: R. Schumann (Escenas del bosque, Op.82 y Escenas de niños, Op.15 - Caludio Arrau al piano)
imágenes: tomadas de internet.
realización : "Amigos de papel". A.C.G. 2011